La tierra, la luna, planetas más lejanos e infinidad de otros inmensos cuerpos celestes forman el universo. La idea de que parece que se han mantenido siempre más o menos igual durante muchísimos millones de años, nos ayuda para medio entender el significado de la palabra: eternidad.

Los hombres y mujeres que existieron, existen y existirán es lo que se acostumbra llamar: el hombre, la gente o la humanidad. Las cumbres de la vida son los individuos que alcanzaron un extraordinario desarrollo personal. Mediante increíbles esfuerzos y sacrificios realizaron valiosísimas obras que legaron a la humanidad.

Desde épocas inmemoriables, horizontes de grandeza iluminan el entendimiento y otras percepciones extra-sensoriales del hombre. Por la excepcional importancia de sus aportes, hoy como ayer, resuena el eco de los nombres de: Sócrates, Freud, Einsten, Piaget, los Mandela y las Menchú…

La teoría de Darwin dice algo así como: que las especies que se adapten al medio en que viven van progresando o adquieren mejoras en diversos rasgos de los que las caracteriza.

Como testimono de las muchas cualidades personales de Felipe Méndez Méndez es un honor escribir el prólogo de esta obra que será una ayuda muy valiosa para la gente buena que florece en el huerto. La que fructificará y podrá alimentar la evolución del desarrollo humano.

Eduardo Arias Hidalgo
Físico-matemático y educador jubilado.
Creador de Docencia Creativa – Educación para ser