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Por qué la gente se siente culpable
Una de las razones por las que la gente se siente culpable es porque piensa que ha fallado en alguna de las reglas que se le han impuesto ya sea por familiares (los padres), amigos, instituciones religiosas (pastores, rabinos, sacerdotes) o educativas (maestros).
Generalmente estas reglas son puestas en la mente a muy temprana edad cuando la mente apenas se está desarrollando. Un niño, al oír todas estas cosas por una entidad de gran autoridad, las acepta como válidas.
Como creyensero del cristianismo, un amigo me dijo que había invitado a una persona a su iglesia y él le contestó que no podía acompañarlo. Mi amigo le preguntó que cual era la razón y este hombre le contestó:
-La razón por la que no puedo acompañarte es porque los cristianos son la gente más culpable que conozco.-
Esto me hizo recordar cuando yo iba a la iglesia de niño, que oía a la muchedumbre decir: “por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa por eso ruego a todos los santos…”
Por qué la religión esclaviza la mente
Hay algunas religiones prominentes en el mundo como la protestante, la católica, la budista, de las cuales se derivan muchas sectas. Todas ellas tienen básicamente una misma doctrina: la vida eterna, ya sea en el cielo o en un lugar de castigo o de tormento eterno (por ejemplo, el infierno).
Aunque se dice que por medio de la religión encuentras la felicidad y la paz espiritual, por el otro lado te atan con todos sus “No harás ésto y no harás lo otro porque si lo haces estás faltando a (Dios, Buda, Krishna, etc).
Te dicen medias verdades como: “Conoceréis la verdad y la verdad te hará libre”. Pero cómo se puede ser libre cuando te quitan aún hasta la libertad de expresión. Porque no puedes decir nada contra el líder, si lo haces estás cometiendo un sacrilegio de rebeldía y Dios te castigará por eso. Si eres católico te sacarán a relucir la infabilidad del Papa, si eres protestante te sacarán los versículos de cuando David no quiso hablar mal de Saúl, aún sabiendo que Saúl estaba en desobediencia.
Tampoco es libertad cuando te dicen que eres culpable de palabra, obra y pensamiento. Un ejemplo:
Jesús dice en el sermón del monte que en la ley antigua decía que era pecado fornicar pero que en la nueva ley, con solo que veas a una mujer con malos pensamientos, ya fornicaste.
Aunque generalmente en las religiones se dice que existe el libre albedrío (el individuo puede hacer lo que quiere o desea) la realidad es que no existe. Si de verdad hubiera libre albedrío, no habrían consecuencias negativas para ninguna acción. En cambio, en la religión te dicen que eres libre de escoger lo que quieras, pero por otro lado te atemorizan. Si no sigues las reglas que ellos te imponen entonces te va a pasar ésto o lo otro.
Todas las acciones que no sean correctas según el líder y su creencia, nos harán pensar que somos merecedores de terribles castigos. Todo este proceso solo consigue limitar y manipular mentalmente a la gente para que hagan lo que la norma religiosa indica. Todo lo contrario de la libertad y la felicidad que te ofrecieron al principio.
Cómo limita la culpa
Cuando la persona se siente culpable inmediatamente entran en escena las limitaciones. El individuo tiende a limitarse en la vida pensando y sintiéndose que sólo merece tal cosa o la otra. Por ejemplo, siente que sólo es mercedor de tener cierto grado de felicidad o piensa que todo lo malo que le sucede se lo merece. Talvez pensará yo sólo merezco esta humilde casa, las cosas incorrectas que me hace mi cónyugue o los amigos que tengo.
Déjame decirte que todas estas cosas sólo estan en tu mente y por lo tanto son producto de tu imaginación. Tú tienes el poder de liberarte y de expandir tu visión.
La libertad verdadera
Las instituciones religiosas, con todas sus normas de “moral”, manipulan a las personas y toman cautivas sus mentes. Muchos de estos líderes religiosos son tan sagaces que, en el nombre de Dios, te quitan no sólo tu dignidad personal y tu dinero, sino que también te dicen qué comer o qué no comer, qué vestir o qué no vestir, etc.
Es difícil decir cuál es la verdadera libertad porque claro está que el ser humano no puede hacer lo que se le de la gana sin ningún tipo de límites. Si fuera así la sociedad sería un caos.
Hay un dicho que dice mas o menos así: los derechos de una persona terminan cuando empiezan los derechos de la otra. Por lo que podríamos decir que la persona es libre de hacer lo que le guste hacer y disfrutar de ello sin la menor culpa o remordimiento siempre y cuando no perjudique a otra persona.
