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El éxito hay que desearlo

Desear el éxito es lo que se necesita para obtenerlo

El deseo es el impulso del pensamiento, esa llama dentro de tí se enciende para el inicio de cualquier cosa, es ahí cuando la búsqueda hacia lo deseado se pone en movimiento.
El éxito empieza por un impulso que va creciendo dentro de tí y después se convierte en un pensamiento, el cual planta una semilla en tu subconsciente. Cualquiera sea tu meta o sueño, necesita ser activado por la llama del deseo antes de que lo puedas ver convertido en una realidad física.
Repito, si quieres tener éxito tienes que desearlo, quererlo apasionadamente, saturarte de él con un amor intenso, para poderlo alcanzar.

Hay una ley universal que dice, “Lo que siembras recoges”. Por ejemplo, si empiezas a mostrarte amable, gentil y cariñoso con las personas, tenlo por seguro que un día eso lo vas a cosechar y las personas se volverán buenas contigo.

Esta regla es tan sencilla que te preguntarás porqué es necesario traerla a relucir. Porque después de todo ¿quién en esta vida no quiere ser exitoso?
Si todos deseamos el éxito ¿porque no todos lo podemos tener? Antes que nada, desear el éxito no es suficiente. Se necesita un profundo deseo de lo que se quiere para poder obtenerlo.
¿Por qué no todos pueden captar que el éxito es alcanzable? porque para poder alcanzarlo se necesita mentalidad definida y sólo aquellos que tienen la condición y el corage lo podrán alcanzar.

Los tres obstáculos del éxito

La duda, la indecisión y el temor son los tres grandes adversarios del éxito. Estos caballerangos son casi inseparables. Donde está uno, vas a encontrar los otros. El problema es que están escondidos en tu subconsciente, por lo tanto son difíciles de detectar.

Estos tres jinetes están dispuestos a pelear con toda su fuerza hasta donde más les sea posible, con el propósito de crear confusión en la mente de la persona para que no pueda pensar con claridad. Sin dejar lugar a dudas, a estos enemigos asérrimos del éxito hay que vencerlos primero.

La duda

La duda es una fuerza poderosa y destructiva a la que si le das cabida puede llegar a destruír tus planes y proyectos. Es normal que una persona antes de emprender cualquier proyecto se pregunte a sí mismo si tendrá éxito. Sin embargo, no se debe dejar que esa pequeña semilla de duda germine e impida realizar el proyecto. Mas bien se debe tratar de vencer con optimismo y visión. Si la duda no se ataca a tiempo puede llegar a atar o incapacitar mental o espiritualmente a la persona e impedirle que alcance el éxito.

La indecisión

Ahora hablemos un poco sobre la indecisión. La indecisión es la falta de valor o firmeza para tomar decisiones. Una persona indecisa se pregunta siempre si debe o no debe hacer algo. Generalmente pide consejos a otros; el problema es que después tampoco se puede decidir si sigue o no sigue el consejo que le dieron.
Siempre será difícil saber cual era la mejor decisión. Lo importante aquí será tomar la que se crea mejor y estar dispuesto a seguir luchando en caso de que la decisión que se tomó haya sido la incorrecta.

El temor

El temor es la causa principal de la duda y la indecisión. Si una persona no tiene temor de los resultados, no tendrá problemas para tomar decisiones y tampoco dejará que las dudas lo agobien. La razón por la que una persona no tiene el valor para decidirse es porque teme que esa decisión le salga mal. Ese temor de fallar o de que se le venga todo abajo es lo que le impide actuar con confianza y firmeza. El antídoto principal para vencer el temor se llama perseverancia.

La importancia de la perseverancia

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